
Buena parte de las viviendas que vaciamos en esta ciudad vienen de una herencia, y en la mayoría quien decide vive en Barcelona, en Tarragona, en el extranjero o simplemente lejos de aquí. Es una situación tan habitual que el servicio está montado alrededor de ella.
La pregunta que llega siempre es la misma: qué hace falta hacer presencialmente. La respuesta corta es que muy poco. La larga ocupa este artículo, porque hay decisiones que conviene tomar en el orden correcto para que todo encaje sin viajes innecesarios.
La distancia deja de pesar cuando hay una llave
Todo el proceso arranca con imágenes, y las imágenes las puede tomar cualquiera que tenga acceso a la vivienda. No hace falta que sea el heredero, ni que esté la familia reunida, ni que se cuadre una agenda con un comercial.
Con ese recorrido calculamos y contestamos por escrito el mismo día en horario laboral. A partir de ahí, la conversación puede seguir entera por mensaje, que es como funcionan la mayoría de nuestros encargos de segunda residencia del Garraf.
Quién puede recorrer la casa con el móvil
Un vecino de confianza, el portero de la finca, un primo que vive en Sitges, la agencia inmobiliaria que va a llevar la venta o el propio administrador de la comunidad. Cualquiera de ellos puede hacerlo en cinco minutos siguiendo un guion sencillo.
Le mandamos ese guion por escrito para que no se olvide nada: habitaciones con los armarios abiertos, cocina, galería, trastero, balcón, altillo, rellano, escalera o cabina, y salida a la calle. Es más rápido de hacer que de explicar.
Si esa persona prefiere fotografías a un vídeo, también nos vale: una imagen por estancia con las puertas abiertas, otra del trastero, otra del rellano y otra del portal desde la acera. Lo importante es que se vean las tres cosas que decide la valoración, no el formato del archivo.
El mismo mensaje para todos los que firman
En una herencia con varios titulares, la parte delicada casi nunca es el vaciado: es que todos entiendan lo mismo. Por eso la respuesta va en un mensaje que se reenvía tal cual, con lo que se retira, el destino de cada material y el importe, si lo hay, desglosado.
Cada hermano lee exactamente el mismo texto, sin versiones distintas contadas por teléfono. Cuando alguien quiere comparar con otra oferta, tiene un documento con el que hacerlo, y eso simplifica muchísimo las conversaciones familiares.
Los tiempos de la sucesión y los de la carga
El vaciado se puede coordinar con el calendario del notario y del registro, esperando a que esté todo en regla, o adelantarse cuando hay una venta cerrada y una fecha de firma. Las dos formas son habituales y las dos se planifican igual de bien.
Nuestro consejo práctico: fijar primero la fecha en la que hay que entregar el inmueble y contar hacia atrás. Así aparece con claridad cuál es el último día razonable para cerrar la jornada de carga, y desaparece la prisa de la última semana.
Lo que se aparta antes de mover nada
Antes de retirar volumen se hace una pasada buscando documentación, escrituras, libretas, joyería menuda, fotografías y objetos con historia. Todo eso se separa y se guarda para la familia, y se avisa de lo que aparece.
En una casa que lleva décadas cerrada suelen salir cosas que nadie recordaba: cartas, álbumes, recortes, la libreta de una entidad que ya no existe. Se tratan con cuidado y con discreción, y nunca se decide por nadie qué merece conservarse.
Llaves, portería o inmobiliaria: el cierre a distancia
La logística del día se resuelve con quien tenga la copia. Recogemos las llaves donde nos digas —en la agencia, en casa de un familiar, con el vecino del bajo— y las devolvemos donde acordemos al terminar la jornada.
Si el edificio tiene comunidad activa, avisamos con antelación de la franja de carga para que el rellano quede libre y la escalera se use con normalidad. Ese aviso previo es lo que hace que un vaciado pase desapercibido en una finca.
Fotografías de la vivienda vacía al terminar
Al acabar te mandamos imágenes del resultado: cada estancia vacía y barrida, el trastero abierto y la escalera como estaba. Es la manera de cerrar el encargo cuando no has podido estar, y sirve además como comprobante para el resto de herederos.
Con eso la vivienda queda lista para tasar, enseñar, entregar o firmar. Muchas ventas del Garraf se activan justo en ese momento, porque una casa vacía se enseña infinitamente mejor que una llena de muebles antiguos.
Segundas residencias que cambian de manos
El caso más vilanovino de todos: el apartamento de Ribes Roges o la casa de Baix a Mar con treinta veranos dentro, menaje para tres familias y un trastero que lleva años sin abrirse. Suelen tener mucho material recuperable y buen acceso.
Son encargos que cierran a menudo en coste cero, y se organizan enteros a distancia. Cuéntanos el tuyo desde contacto o mira antes cómo trabajamos como equipo del Garraf.