
Cuando el conjunto no llega a cubrirse solo, aparece un importe. Y ese importe no sale de una tabla ni de una intuición: se arma con conceptos que se pueden contar uno a uno. Explicarlos es la única manera de que una cifra se entienda, se compare y se acepte sin sorpresas la mañana de la carga.
En el Garraf manejamos horquillas parecidas a las del resto de la provincia, pero con un matiz propio: aquí conviven fincas de escalera del casco antiguo, casas bajas junto al puerto y promociones con garaje, y esa variedad estira mucho el abanico. Vamos por partes.
El reloj del equipo es el primer sumando
Casi todo lo que se paga en un vaciado son horas de personas. Un estudio se resuelve en media jornada con dos operarios; una casa de tres o cuatro habitaciones con trastero ocupa una jornada completa; una vivienda con mucha acumulación pide dos días y más manos. Todo lo demás gira alrededor de ese eje.
Por eso, cualquier cosa que alargue el reloj mueve la cifra: una escalera larga, un acarreo de treinta metros hasta el furgón o una ventana horaria de carga que obliga a trabajar en dos tramos del día en lugar de encadenar viajes.
El volumen real, contado en viajes
El segundo concepto es el transporte, y se mide en viajes al punto de destino. Una casa entera del Centre Vila con comedor, dormitorios, galería y trastero llena más de lo que sus dueños calculan, porque la mitad del volumen está detrás de las puertas de los armarios.
Ahí está la sorpresa más habitual: el altillo del pasillo, la caja de la galería y el fondo del trastero suman un porcentaje enorme del total. Cuando el vídeo los enseña, el número de viajes se calcula bien a la primera y la cifra no se mueve después.
La planta, contada peldaño a peldaño
Con ascensor, o en planta baja y primeros, el trabajo fluye. Sin ascensor, cada armario, cada sofá y cada lavadora bajan a hombros, y esa diferencia se nota más en el reloj que en la báscula. Un cuarto de escalera puede duplicar las horas de una vivienda idéntica situada en un segundo.
En Vilanova esto tiene geografía. La trama antigua de la Geltrú y de Armanyà conserva portales de escalera estrecha; Ribes Roges y Sant Joan levantaron bloque con ascensor. El mismo mobiliario cuesta jornadas distintas según en qué acera esté.
Los metros que separan el portal del furgón
El cuarto concepto es el que menos se espera y el que más discretamente suma. Si el vehículo para delante, cada pieza recorre cinco metros. Si el tramo está ocupado y hay que dejarlo a media manzana, esos cinco metros se convierten en treinta, ida y vuelta, multiplicados por todo lo que sale de la casa.
En las calles cortas del casco y en los tramos de plataforma única esto se planifica con la hora en la mano. Elegir la franja buena es la manera más barata de rebajar una jornada, y por eso pedimos un plano de la calle al final del recorrido grabado.
Lo recuperable resta, y resta mucho
Frente a los cuatro conceptos anteriores hay una magnitud que juega en sentido contrario. El mobiliario con mercado, los electrodomésticos que funcionan, el metal, el cobre y la chatarra del trastero tienen valor, y ese valor se descuenta dentro de la misma oferta, con su concepto anotado.
Cuando esa resta iguala a la suma, el vaciado sale a cero. Cuando se queda a medio camino, la diferencia es lo que se paga, y aparece explicada como tal. Es un cálculo abierto, no una tarifa cerrada, y esa es la razón de que dos casas con los mismos metros terminen con respuestas distintas.
Horquillas que se ven en el Garraf
Para orientar antes de mirar imágenes: un estudio o una vivienda pequeña con ascensor suele moverse entre doscientos cincuenta y cuatrocientos cincuenta euros cuando no llega a cubrirse; una de tres o cuatro habitaciones, entre cuatrocientos y ochocientos; una casa grande o con acumulación alta arranca en novecientos.
Son órdenes de magnitud, no ofertas. La cifra de tu caso sale del vídeo, y llega desglosada para que veas qué parte corresponde a las horas, cuál al transporte y cuál a la fracción que asume tasa de vertido. En la página de preguntas hay más detalle sobre plazos.
La acumulación cambia el tamaño del encargo
Una casa que lleva décadas recibiendo cosas se comporta distinto. No es solo más volumen: es más clasificación, más viajes y más cuidado, porque entre lo acumulado aparecen documentos, fotografías y objetos que la familia querrá conservar y que se apartan antes de mover nada.
En esos encargos trabajamos con discreción y sin prisa, y el presupuesto refleja las jornadas reales. Sigue habiendo mucho material recuperable —suele haber más del que nadie recuerda—, así que la resta también es mayor de lo que se espera.
Cómo llega la cifra y qué incluye
Llega por escrito, el mismo día en horario laboral, e incluye la retirada completa, la salida documentada de cada material y el barrido final. Si alguna parte lleva importe, la verás separada con su motivo, para que puedas compararla con otras ofertas de la comarca.
Y si prefieres ajustar el alcance, se ajusta: dejar el garaje para otra fecha o sumar el trastero del sótano cambia el cálculo. Cuéntanos qué manejas desde la página de servicios y lo miramos sobre tus imágenes.